Mis Terribles Vacaciones
Para que entiendan esta historia, tendrán que leer la carta que le envié a Alvaro Diaz Cid, gerente de banco Santander, como era de esperar tampoco he recibido respuesta de el. No puedo creer por lo que estoy pasando, me he dado cuenta que soy un "DON NADIE", es increíble como una institución bancaria puede llegar a menoscabar tu honra y tu dignidad.
Estimado Sr. Díaz:
Me dirijo a usted buscando desesperadamente una solución a la problemática que los empleados del banco Santander me han ocasionado, como producto de su ineficacia, inoperancia y desinterés por el prestigio de la institución en la que trabajan. Permítame contarle brevemente las irregularidades y desaciertos del personal bajo su dirección.
El año 2004 obtuve un préstamo CORFO para completar mis estudios de ingeniería. De ese préstamo, pagué regularmente las cuotas de interés pactadas, hasta el mes de diciembre del año pasado. Sin embargo, el día 5 de enero del presente año, al momento de intentar un pago, me encontré con la desagradable sorpresa que todos mis fondos habían sido utilizados para pagar el capital del crédito CORFO que he mencionado.
El 8 de enero, primer día hábil después de enterarme del problema me acerco a la sucursal de Agustinas del banco a conversar con mi ejecutiva, la Srta. Prisilla Iglesias, para requerir una explicación y buscar una solución. Después de una serie de poco creíbles excusas respecto del por que no se me avisó de lo que ocurría, la Srta. Iglesias me propone que tome un nuevo crédito para cancelar mi deuda, sugerencia que acepto. En la oportunidad le comento a ella que me interesa una solución rápida pues el día 19 de enero mi empleador me depositaría un bono de vacaciones de alrededor de $500.000 y que no sería agradable que también fuese utilizado por el banco para cubrir mi deuda. Ella me comenta lo absurdo de mis aprehensiones pues un préstamo de las características del que estaba solicitando, demora muchísimo menos de los 10 días que faltan y me promete que no habría ningún problema para esa fecha.
Por las dudas y en atención a que una cantidad importante de mail (de los que tengo copia) y otra cantidad similar de llamadas telefónicas no fueron contestados o atendidas por la Srta. Iglesias, fui en reiteradas veces al banco a conversar con ella y consultar mi situación, en todas esas ocasiones me entregó diferentes excusas por las que aun no había realizado las tramitaciones pertinentes, pero también me daba la seguridad que al día siguiente todo estaría solucionado. Así llegó el día 20 de enero, cuando yo llamo al servicio Súper Línea y me entero que el dinero de mis vacaciones también se ha esfumado y además, para el banco soy un moroso.
En un acto desesperado, he recurrido a todos los mecanismos existen para poder solucionar el problema que el banco me ha generado. He llamado a Súper Línea, he llamado infructuosamente a mi ejecutiva sin obtener contestación de ella. He conversado con el Sr. Claudio Días, quien se presentó como Jefe de Plataforma. Todos quienes me han atendido hasta ahora toman mis datos, números telefónicos, prometen soluciones, pero lo concreto hasta hoy es que nadie ha podido darme respuesta y lo más grave, nadie ha tenido la educación de llamarme de vuelta y darme siquiera una excusa.
Es por esta razón que me dirijo a usted, pues me parece que esta situación es inconcebible, no es comprensible que una organización del tamaño e importancia como Banco Santander no esté preocupada de la calidad profesional y humana de su personal. No logro asimilar el nivel de incompetencia de la Srta. Iglesias. No entiendo la falta de compromiso del Sr. Claudio Díaz cuando frente a mi reclamo, actuó como si se tratara de un problema de otro banco y no del banco en el que él trabaja. No puedo pensar que todos los empleados del Santander que me han atendido en estos días y que han prometido llamarme de vuelta, no lo hagan por olvido, etc.
Lo concreto Sr. Díaz, es que han transcurrido 15 días desde que se inició mi tragedia y el Banco Santander aun no me da una respuesta, tampoco me ha informado que pasó con el nuevo préstamo solicitado y que resultará de mi “nueva” condición comercial como moroso frente a ustedes.
Lo que sí puedo decir del Santander, es que ha logrado arruinar mis vacaciones y la de mi familia, me ha dado una cantidad de malos ratos que nunca esperé y que me ha obligado a una serie de infructuosos paseos a sus oficinas, comprenderá que esta situación es insostenible.
Es por esto que recurro a Usted, como última esperanza de solución, para que interceda ante sus empleados y logre que atiendan el problema que ellos mismos me han generado, aun cuando comprenderá que los daños colaterales que se me han causado, difícilmente podrán ser compensados.
Le saluda.
Rodrigo Markusovic M.

